#JaimeGUERRERO
El ayuntamiento de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, canceló este viernes un taller denominado “Elabora tu kit forense en caso de desaparición” luego de que la convocatoria desencadenara una ola de indignación en redes sociales y una denuncia pública de la especialista forense que asegura ser la creadora original del proyecto.
La administración municipal encabezada por Ana Cecilia Pérez Velázquez eliminó la convocatoria sin ofrecer ninguna explicación.
El anuncio había circulado desde la tarde del miércoles 5 de marzo como parte de las actividades programadas por el ayuntamiento en el marco del Día Internacional de la Mujer.
El taller estaba previsto para el jueves 6 de marzo a las 17:00 horas e invitaba a las mujeres a reunir documentos, muestras biológicas y objetos personales —entre ellos una playera usada todo el día y una fotografía sin filtros impresa— que pudieran facilitar su identificación en caso de desaparición.
A pocos minutos de publicada la convocatoria, los comentarios se llenaron de críticas y el evento fue cancelado.
La polémica ocurrió en una región donde colectivos y organizaciones han documentado casos de feminicidio, desapariciones y un aumento de la violencia contra mujeres.
La bióloga Becky Bios, sobreviviente de tentativa de feminicidio y estudiante de posgrado en la UNAM, denunció públicamente que el municipio utilizó su material sin autorización y exigió una disculpa pública.
“A mí no me invitaron y yo no voy a estar presente, quieren vestirse de morado sin mi autorización”, declaró la especialista, quien aclaró no tener ninguna relación con la iniciativa del ayuntamiento.
El kit forense es parte de la tesis de maestría de Becky, un proyecto concebido a partir de su propia experiencia como víctima: el 8 de junio de 2015 fue atacada por su expareja y quedó en coma cerca de un mes.
Al despertar, debió pasar casi un año en rehabilitación para recuperar funciones básicas. Cuando intentó denunciar el ataque ante autoridades del Estado de México, el Ministerio Público se negó a recibir la denuncia y le sugirió perdonar a su agresor, quien permanece prófugo.
“El Estado me sigue debiendo justicia”, dijo en una mesa de diálogo organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información de la UNAM en 2025.
A partir de esa experiencia, Becky comenzó a colaborar con colectivas y familias de víctimas de feminicidio y desaparición, lo que derivó en el desarrollo del kit.
La herramienta está diseñada para que las familias tengan a la mano información clave —huellas dactilares, cabellos con raíz, muestra de saliva, fotografías recientes, datos médicos y señas particulares como tatuajes o cicatrices— que pueda entregarse rápidamente a las autoridades al momento de una desaparición.
No requiere procedimientos invasivos y puede elaborarse con materiales de alrededor de 15 pesos.
Becky ha precisado que el objetivo no es normalizar la desaparición, sino ofrecer una herramienta de autocuidado ante una crisis nacional, comparable a una mochila de emergencia: “A nivel familiar, a nivel comunidad, tienes que construir un plan de contingencia”, sostuvo.
La crítica ciudadana apuntó, sin embargo, no tanto al contenido del taller sino al mensaje que implica que una autoridad municipal destine sus actividades del 8M a enseñar a las mujeres a prepararse para ser desaparecidas.
“Imagínate vivir en un país en donde como no pueden garantizar tu seguridad, te apoyan con un taller que te ayuda a elaborar tu ‘kit de desaparición’, para que cuando encuentren tu cadáver sea más fácil identificarte”, escribió la usuaria @GlodeJo07 en X.
Para colectivos y analistas, la iniciativa buscaba “vestirse de morado” —simular una agenda de género— sin atender las fallas estructurales en prevención, investigación y acceso a la justicia.
