Diana Manzo
Juchitán, Oax.- Un pasillo donde los estudiantes jugaban a la hora del recreo y se usaba para la salida de clases, ahora es el salón de 20 estudiantes de sexto grado de primaria.
Mientras, otros alumnos y alumnas toman clases en aulas remendadas y catalogadas como no viables.
Las autoridades de Oaxaca y del nivel federal se olvidaron de reconstruir las 12 aulas de la Escuela Primaria “Jaime Torres Bodet” en Juchitán, Oaxaca, tras el sismo de 2017.
El 7 de septiembre de 2017 un sismo de 8.2 grados, catalogado el más fuerte de la historia de México, dañó al Istmo de Tehuantepec.
Más del 70 por ciento de viviendas de los 46 municipios que lo conforman resultaron afectadas, así como cientos de escuelas de los cuatro niveles educativos básicos.
A casi 6 años de ese trágico suceso que también cobró la vida de decenas de personas, en la Escuela Primaria “Jaime Torres Bodet”, las y los estudiantes, padres y madres de familia y profesorado esperan con ansias la reconstrucción prometida, pues hay un recurso etiquetado de 1.5 millones de pesos que desconocen donde quedó.
Las 12 aulas tienen grietas, fisuras en paredes y techo, hundimiento en pisos, desniveles de puertas.
Son los propios padres de familia quienes las han rehabilitado para que sus hijas e hijos puedan tener clases; sin embargo, están catalogadas como no viables tras un dictamen de Protección Civil.
El director de la Escuela primaria, Carlos Humberto Castillejos, informó que ni el gobierno federal ni el estatal les han atendido, a pesar de que han acudido a las instalaciones y se han llevado las evidencias a través de fotografías.
Lamentó que las y los estudiantes estén en riesgo constante por los sismos que siguen ocurriendo en la zona.
El último, con magnitud de 5.8, fue este miércoles, lo que va dañando severamente la infraestructura educativa.
El profesor Carlos Alberto Gómez Sánchez dijo que trabajar en un aula improvisada cubierta con lona no es lo viable para su alumnado, pero ya llevan cerca de tres años así, pues de las 12 aulas, 3 están muy dañadas.
“Los niños se distraen con el ruido, y al no tener puerta, salen y entran, por eso pedimos con urgencia que las autoridades educativas nos hagan caso y reconstruyan nuestra escuela lo antes posible”, dijo.
Valeria Itzel Antonio Aragón, de 11 años de edad, dijo que espera tener un aula en buen condiciones, porque por ahora estar en un pasillo no es lo ideal.
Finalmente, el director del plantel reafirmó que se han manifestado y han acudido a las instancias gubernamentales, pero la respuesta ha sido negativa.
“Seguiremos trabajando con riesgo, los padres de familia nos apoyan, pero la mayor exigencia es la reconstrucción de las aulas, no podemos seguir trabajando en condiciones no óptimas; nuestras niñas y niños no lo merecen”, concluyó.
