Schlafly defendía que el deber del gobierno era proteger los derechos de los bebés prohibiendo el aborto y que “todos los niños deberían ser niños deseados y todas las madres debían desear ser madres”.
Desde entonces, ningún político ha logrado sacar adelante la enmienda que escribiría la igualdad de derechos en el texto de la Constitución de EE UU.
Sin embargo, nunca escondió que en su casa trabajaba permanentemente otra mujer que ayudó a cuidar de sus seis hijos.
Cuando Schlafly se pronunció contra la ERA, la ley ya había sido aprobada por el Congreso, en 1972.
Una década después, Schlafly ya era la líder del movimiento en contra de la enmienda que garantizaría la igualdad de hombres y mujeres ante la ley y prohibiría la discriminación por sexo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/06/estados_unidos/1473176235_813511.html
