El agente se disponía a retirar una pancarta contra la Guardia Civil que escondía 15 kilos de explosivo.
Las dudas sobre la mejoría aparecen ante la negativa de cualquier guardia civil a hablar.
—pregunta señalando con la cabeza a su amigo, que luce flequillo y pendientes de aro en las orejas— Pues es hijo de Guardia Civil.
Un pequeño recorrido siguiendo al todoterreno de la Guardia Civil permite ver que algunos vecinos saludan a los agentes con naturalidad.
En la entrada del cuartel, una placa recuerda al guardia civil Juan Carlos Beiro, que murió cuando retiraba una de esas pancartas.
Fuente original: “Por lo menos ahora ya no nos matan” | España | EL PAÍS
