Al entrar constataron que había desaparecido la televisión del local, la caja registradora y siete jamones.
Fue con la llegada del perito del seguro cuando dieron con el rastro de grasa en la calle.
El surco de los jamones a la salida de la taberna Los Caracoles.
Taberna Los Caracoles.
«Da más rabia el hecho de que hayan entrando así, que te hayan destrozado el bar… Que el robo en sí», reconoce.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/02/25/articulo/1456402449_578441.html
