La situación obligó a que el presidente Santos ordenara a los delegados del Gobierno no viajar a La Habana hasta que no fuera liberado Alzate.
Sin embargo, esta vez, a pesar de los tropiezos que hubo desde el principio, ambas partes han logrado sortear las dificultades.
Aunque Santos tildó de cínicos a los miembros de esta guerrilla, los diálogos siguieron su curso.
Hace apenas unos meses, en febrero pasado, nuevamente un tira y afloja entre el Gobierno y las FARC volvió a sentirse.
Solucionando, buscando una forma de dar aire a los diálogos, de no permitir que se echaran a perder”, asegura el analista Ariel Ávila.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/24/actualidad/1472040316_479860.html
