El Gobierno llegó a desmontar en otro pulso el organismo de gobierno educativo local, dominado tradicionalmente por el sindicato.
Oaxaca continúa siendo el centro simbólico de la esforzada implantación de la reforma educativa mexicana.
Los primeros resultados arrojaron que 70.000 maestros de educación primaria y bachillerato –uno de cada dos– aprobaron por la mínima.
Hasta un colegio de Oaxaca viajó en febrero, ya con las aguas más calmadas, el secretario de Educación para certificar ante los focos que la reforma avanza.
El Estado pobre del sudeste del país fue el escenario el año pasado de los enfrentamientos más duros con la facción del sindicato de maestros más activa en la protesta.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/14/mexico/1460654993_444644.html
