“Las zonas urbanas han sido determinantes en el resultado”, explica Ariel Ávila, analista política de la Fundación Paz y Reconciliación.
El voto negativo de Antioquia, Santander, Norte de Santander y Cundinamarca fue suficiente para que el país tenga que volver a la mesa de negociación.
Los niveles de participación se acercaron al 30%, cuando según los resultados electorales anteriores se podía haber alcanzado el 60%.
Los terratenientes colombianos compraron y difundieron el mensaje de que con la supuesta llegada del socialismo a Colombia «la propiedad privada peligraba».
Caló también la idea de que lo negociado traería más impuestos a un país mermado por la recesión económica.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/03/colombia/1475511558_836662.html
