Pedro Matías
JUCHITAN, Oax. (pagina3.mx).- Reychel Gysel nació apenas el pasado 4 de octubre y ya es parte del éxodo centroamericano. Ernesto Cayax y su esposa Yesenia Estrada decidieron incorporarse a los migrantes en éxodo porque no tenía para darle de comer a sus tres hijas, una de seis años, otra de cuatro y la recién nacida de 29 días.
“Ahí vamos luchando”, confiesa Ernesto mientras su esposa cambia a Reychel que se encuentra recostada en el piso sobre una cobija y a 35 grados centígrados.
Ernesto confiesa que no tenían pensado viajar a los Estados Unidos pero cuando pasó el éxodo por Guatemala decidió sumarse “por problemas en el trabajo y por ese motivo nosotros nos salimos”.
Explicó que lo acusaron de “un dinero que yo no agarre y a mi me lo estaban cobrando y es bastante, entonces, estaba trabajando para pagar y no tenia para darle de comer a mis hijos ni a mi esposa”.
Dice que en su tierra natal Guatemala era “supervisor de cobros diarios de una empresa que hace prestamos y la gente huyó con el dinero y el dueño me lo estaba cobrando, entonces, solo estaba trabajando para el”.
Sonríe al decir que su niña lleva mas días en éxodo que de vida familiar y suelta: “La nena esta bien. Ella (su esposa) es la que está molesta por el cansancio. A veces camina pero ahí vamos luchando.
Afortunadamente, dijo, “nos dan jalón (aventón), nos han dado carriolas para que no caminen mis hijas gracias al pueblo mexicano porque nos han brindado ropa, comida, pan y de todo”.
Pese a las altas temperaturas registradas en esta región del Istmo de Tehuantepec Nathalie, Lynci y Reychel, están bien. La recién nacida no es guerrista pese a que viaja sin ninguna comodidad porque su destino es llegar a Estados Unidos, primero Dios, para darles una vida mejor a sus hijas.
Al salir no le avisaron ni a su familia. Ahora ya saben que estamos bien y que no se preocupen porque vamos a seguir adelante y a luchar por las nenas.
