En la parte posterior aparecía un ‘Te quiero’ escrito a mano con un bolígrafo azul y la firma de su esposa.
Entró decidido al estudio de tatuaje, apoyando sus 71 años de vida en un bastón y en un recuerdo que no quería olvidar.
Con un «esto es lo que hace un hombre enamorado» se despidió de los trabajadores del establecimiento, recuperando su su bastón y su boina.
Quería grabar en su cuerpo la dedicatoria que lleva medio siglo inscrita en papel.
El tatuador pidió grabar un vídeo para compartir la historia y el hombre accedió.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/10/15/articulo/1476546613_341923.html
