México ha vivido en carne propia, y de manera protagónica, tales fenómenos indeseables.
En nombre de la defensa de la civilización las políticas antidrogas han minado los valores civilizatorios al crear un margen amplísimo para el atropello, la arbitrariedad y la impunidad.
Lo más grave: la persecución oficial del narcotráfico en sus diversas expresiones ha facilitado el pavoroso deterioro del estado de derecho en general, y de los derechos humanos en particular.
El grupo, integrado por expertos, líderes de movimientos sociales y familiares de víctimas de la guerra contra las drogas, participó ayer en un acto en el Museo de la Ciudad de México; luego sostuvo una reunión en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
En su andar, los integrantes de la caravana han recibido y difundido testimonios y reflexiones sobre el monumental costo social y humano que ha tenido en estos países la estrategia antidrogas impuesta por Estados Unidos con la colaboración de los gobiernos locales.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/12/opinion/002a1edi
