Siete días y siete noches en un resort del Caribe dominicano bastan para comprobar que allí (casi) todo es diferente.
(Como curiosidad, la del Mar Muerto es de más de 300 y la del Báltico de 6).
Bucear es más sencilloEn el Caribe, mantenerse a flote supone un esfuerzo mayor porque el agua tiene una concentración de sal más baja de lo habitual.
Así que en el Caribe se podrá bañar sin pensárselo y sin sufrir el contraste térmico que padecería en casi cualquier otra playa.
“Por una parte, por la menor presencia de sal en el agua”, afirma la historiadora Almudena Villegas, de la Academia de Gastronomía.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/30/buenavida/1467290447_699643.html
