Escarmentado con los mandobles propinados por Trump, su Gobierno ha concluido que ya no puede ser exclusivamente un observador externo, callado y servicial.
Estados Unidos y México están descubriendo que ya no son vecinos.
Seis millones de puestos de trabajo dependen del comercio con México y el flujo entre ambos es de un millón de dólares por minuto.
México, ese país con un PIB per cápita cinco veces menor que el estadounidense, hace tiempo que dejó de ser un vecino distante.
El encaje político de este fenómeno es uno de los grandes retos del próximo presidente de Estados Unidos.
Fuente original: México, un asunto de política interior y exterior para Estados Unidos | Internacional | EL PAÍS
