Pedro MATÍAS
OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- A 30 años de ser censurada por la dictadura de Augusto Pinochet, la fotógrafa chilena Paz Errázuriz presenta en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO 2016), su obra La manzana de Adán, un trabajo de travestis y prostitutos que le llevó realizar en cuatro años y que fue prohibida durante la dictadura militar.
La homenajeada en la FILO 2016 manifestó que “hay que tener 30 años de paciencia y una obsesión para documentar un tema tabú y perseguido por la dictadura de Pinochet, el cual finalmente fue censurado.
“Para mi la fotografía nunca ha sido una necesidad de mostrar sino de investigaciones muy personales que no había podido aprender, que no me enseñaron, que no tuve acceso a esas oportunidades y con la fotografía tengo la certeza y seguridad de entrar, entonces, lo que se necesita es una obsesión”.
Explicó que “este trabajo sobre de travestis y prostitutos durante la dictadura militar, me demore 4 años y fue un mundo investigado. El valor que tiene hoy día es de tantos años atrás y trabajar en temas de género”.
Reconoció que no intenta trasmitir nada al público porque en Chile por mas de 20 años nadie miró sus fotos porque todo era prohibido, censurado, censurado y censurado siempre.
Entonces, agregó, “nunca tuve la expectativa de que me compraran mis fotos mucho menos, algunos comentaban no puedo colgar una foto de esas, es un adefesio, no he tenido expectativa de que van a decir, o si les va a gustar o va a ser criticado, es como una expresión mía, aunque para mi es una casualidad que el público vea mis fotos”.
Mencionó que esa censura de su libro fue “un castigo tremendo, sin embargo, ahora que se valoriza de otra manera, se revierte a favor de uno”.
Aunque su libro fue rechazado y escondieron La manzana de Adán, ahora se exhibe, va a estar en una vitrina, el libro fue reeditado hace un año y hay textos para completar la mirada. Hay que tener 30 años de paciencia.
Luego de externar su emoción por este homenaje inesperada, Paz Errázuriz (Santiago, 1948), Considera que en la actualidad “hay más libertad para hacer un libro.
Su vasto trabajo editorial da cuenta de su constancia creativa y su robusta obra autoral desde sus inicios, en 1973, con la publicación Amelia. En tiempos políticos difíciles participó activamente de la AFI (Asociación de Fotógrafos Independientes) y publicó un número de la serie Ediciones Económicas Fotográficas (1983). Ya en la década del ´90 inicia un trabajo editorial importante, que abarca tanto trabajos colaborativos con escritoras, como Claudia Donoso en La Manzana de Adán (1990, Ed. Zona); Diamela Eltit en el Infarto del Alma (1994; Francisco Zegers Editor) y La luz que me ciega (2010).
Mencionó que “con México hay una relación muy importante de mi país., siempre fue muy solidario con Chile, fue un país hermano que recibió después del golpe militar a cantidad de gente de chile, a parte de una relación política hay una relación cultural.
“Para mí, México marcó la línea de la mirada de la fotografía con Manuel Álvarez Bravo, yo creo que todos nos encontramos a este gran maestro y también Juan Rulfo es un antecedente realmente espectacular, un referente importantísimo”.
“Yo no puedo decir o reconocer influencias, es como decirte, cuando uno lee tienes a tus maestros, a tus ídolos y obsesiones con algunos artistas, es algo que ya quedó en nosotros, ellos han marcado nuestra historia cultural latinoamericana”.
Respecto a Oaxaca, dijo que lo que me llama la atención es la transparencia del aire, una limpieza que hace que todos los colores, yo que soy fotógrafa de blanco y negro, estoy maravillada con el color, con las plantas, con el jardín botánico, no puedo creer que puedan tener y me dan una envía fenomenal”.
Su obra se expone en el Centro Fotográfico “Manuel Álvarez Bravo” en la muestra “El cuerpo como campo de subversión” con sus colegas Mauricio Toro Goya, Zaida González, Andrés Durán, Nicolás Rupcich y Andrés Figueroa, bajo la curaduría de Andrea Jösch.
