La Cineteca Nacional exhibe estos días Dulzura americana (American honey, USA-UK, 2016), cuarto largometraje de Andrea Arnold, quien retrata con conocimiento de causa la realidad desesperanzadora de los magazine crews.
Este filme, del que también escribió el guión, se quedó con los premios a mejor película en los Independent Film Awards y del jurado en el Festival de Cannes, entre otros.
Se trata de grupos de chicos y chicas que viajan por Estados Unidos vendiendo suscripciones para revistas.
Según un reportaje de Ian Urbina para The New York Times (“For Youths, a Grim Tour on Magazine Crews”, 2007), sobreviven con 10 dólares al día y pernoctan apretadamente en moteles.
Su película comienza describiendo la vida de Star (la debutante Sasha Lane), quien deja de buscar comida en los contenedores de basura de los supermercados y decide abandonar a sus hermanos y al papá borracho y abusador, luego de quedar encandilada con Jake (Shia LaBeouf), un destacado elemento de una tropa de chavales que viajando por el país van de puerta en puerta vendiendo suscripciones para revistas.
Al final, tras una cortina de espíritu festivo y liberal que se tiende durante tres horas de película, se revelan el pesimismo y la soledad de una generación en ruta hacia la nada.
En pantalla, Andrea Arnold nos muestra chicos alentados por una furia contra las jerarquías y desprendidos de cualquier interés sobre el porvenir.
En un filme como Dulzura Americana vemos que atrás quedó la Generación X y su ideal wannabe.
Fuente: Pantalla Nómada / ‘Dulzura americana’: la vida sin anclajes – La Jornada
