Ana Luisa CANTORAL
OAXACA, (pagina3.mx).- Era una tranquila aunque lluviosa mañana de octubre. Ideal para platicar en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).
Cerca de las 11 horas, todo estaba listo para dialogar sobre la situación actual, los retos y la perspectiva de la Norma Oficial Mexicana (NOM)-046 en la atención a casos de violencia familiar o sexual.
Era el conversatorio organizado por el Instituto Municipal de la Mujer (Immujer) para este viernes 19 de octubre, buscando hacer conciencia de su importancia, para apoyo de las mujeres y que estas puedan hacer valer sus derechos ante las autoridades.
Poco a poco fueron llegando las personas invitadas, en su mayoría mujeres. Había de todo un poco, desde funcionarias, activistas, feministas, trabajadoras y sociedad civil en general, listas para escuchar lo que se tenían preparado.
Las participantes en el pódium fueron cuatro mujeres encabezadas por la directora del Immujer, Iliana Araceli Hernández Gómez, seguida por la Fiscal Especializada para la Atención a Delitos contra la Mujer por Razón de Género, María del Carmen Chiñas Salinas, así como Rosa Lilia García Kavanagh, coordinadora de Enlace de Proyectos de Investigación de los Servicios de Salud Oaxaca, y finalmente por Claudia Isela Aguilera Yerena, Secretaria del Consejo Directivo de la Barra Mexicana Colegios de Abogados Capítulo Oaxaca.
La reunión se antojaba de análisis, debate, preocupación no sólo por buscar la manera de realizar una campaña exhaustiva de información sobre la Norma 0-46 (es la norma que garantiza el acceso de las mujeres a la interrupción del embarazo en caso de violación sexual), sino también para despejar dudas sobre las acciones que las dependencias realizan para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia de género.
Y pese a ser un tema que atañe especialmente a la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña (SMO), su titular, Ana Vásquez Colmenares, ni se asomó en el “conversatorio”; sin embargo, inició.
Ceden la palabra a las invitadas y una a una dan sus puntos de vista sobre la situación de violencia que viven las oaxaqueñas, enfatizan que trabajan no sólo en capacitar al personal de sus dependencias, con perspectiva de género, que también mantienen sensibilidad para con las víctimas.
En pocas palabras, sólo faltaba que las mujeres hicieran su denuncia oportuna de lo que les pasaba. Palabras más, palabras menos, prácticamente las culparon de su situación, ya que de no realizar el correspondiente trámite de la denuncia, no había delito qué perseguir.
Cuando parecía que culminaba el “conversatorio”, iniciaron las inquietudes que se convirtieron en reclamos de las mujeres que asistieron.
Una de ellas levantó la mano y dijo: “Me parece muy bonito y ordenado todo lo que dicen de las capacitaciones, de la formalidad y seriedad con la que informan la situación que vivimos miles de oaxaqueñas.
“Lo que me parece una palabrería es que le pidan a las mujeres confianza para ir a denunciar, cuando por experiencia propia puedo decir que no hay sensibilidad en ninguna de las dependencias.
“Acudimos por un tema de violación sexual en el que la víctima además fue violentada en sus derechos y, por si fuera poco, jamás resolvieron nada. Entonces, no es falta de información, es en realidad desconfianza de las autoridades, de la forma en que nos tratan en cualquier dependencia”, dijo con voz quebrada.
Ante la atónita mirada de las conferencistas, la afectada volvió a tomar la palabra y en tono de reclamo calificó al personal de la Secretaría de los Servicios de Salud como “inhumanos, déspotas, sin perspectiva de género”.
“Además de la falta de capacitación en los médicos y personal en una institución de salud pública, la Fiscalía y las instancias de ayuda para la mujer -sea municipal o estatal- no han servido de apoyo, estamos en el desamparo total”, concluyó, desmintiendo lo que las funcionarias habían declarado.
Las ponentes sólo se veían una a la otra, sin poder responder con certeza ante las denuncias.
Entonces, la Fiscal María del Carmen Chiñas alza la voz y aunque se contradice busca solidarizarse con las mujeres:
“Entiendo, y desconocía muchas situaciones aunque también he sabido de quejas de esta índole y por mi parte buscaré los medios para remediar esta situación”, enfatiza con preocupación.
Entonces termina la charla, que de conversatorio se convirtió en denuncia pública sobre las malas prácticas, ausencia de sensibilidad y omisión de las instancias o dependencias encargadas de salva guardar los derechos de las mujeres oaxaqueñas, sobre todo de la Fiscalía y la Secretaría de Salud.
Y aunque las asistentes no obtuvieron respuestas satisfactorias, sí pudieron manifestar su enojo, que no necesitó de gritos, nombres o cargos para explicar por qué las oaxaqueñas no confían en sus autoridades, de por qué se sienten inseguras hasta en su propio hogar, pues para ellas no existe perspectiva de género, no hay derechos, no hay igualdad, no hay garantías para vivir una vida sin violencia.
