Fuente: Revista Proceso.
La Revista Proceso empezó la semana con los resultados de una investigación llevada por el periodista Arturo Rodríguez García en la cual informa de un predio construido a inicios del sexenio peñanietista y que, relata la investigación, fue levantada para vivienda y oficinas de la ex primera dama, Angélica Rivera.
La primera casa que le descubrieron a la familia Peña-Rivera fue la famosa Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, expuesta por el equipo periodístico de Aristegui Noticias (AN) en 2014 en la que evidenciaban otro predio con un valor de 7 millones de dólares y que la misma Angélica Rivera presumió para una entrevista de la revista Hola, por donde comenzó aquélla investigación.
Una vez que los y las periodistas de AN, con apoyo de Connectas y de International Center for Journalists, sacaran a relucir ésos trapitos del presidente y su relación con el famoso Grupo Higa, la primera dama otorgó al público una defensa pública videograbada en la cual decía que dicha investigación era para «ofender y difamar» a su familia, y que tal residencia habría sido fruto de su éxito como actriz de Televisa.
Este video que transmitió la ex primera dama mexicana, donde decía «defender su honor«, tuvo como trascoro la llamada «otra casa blanca», la que perteneció a Angélica Rivera, ahí en Los Pinos.
El periodista de Revista Proceso se enteró de tal inversión federal luego de que por cuatro meses arquitectos y arquitectas documentaran todo lo que quedó en Los Pinos: inmuebles, acabados y dimensiones de 79 edificaciones dentro del predio presidencial de 56 mil metros cuadrados.
Esta área del territorio mexicano que dio residencia a presidentes nacionales por exactamente 84 años, desde el 1 de diciembre de 1934 hasta el 1 de diciembre 2018 cuando fue desocupada y puesta a disposición de la Secretaría de Cultura por el nuevo gobierno, tenía secciones prohibidas legalmente a las cuales ningún civil podía acceder, mucho menos una o un periodista.
Por ello es que ésta mansión se desconocía hasta ahora.
Arturo Rodríguez, describe la inventariada «Cabaña II«, como una «residencia de estilo clásico, semioculta entre árboles y bardas infranqueables«.
Fue mediante su investigación, con información obtenida de personal que trabajó en el Estado Mayor Presidencial peñanietista, que confirmó el propósito de aquella mansión destinada para Rivera: una casa a parte de Peña y su familia, donde pudiera vivir con la propia.
El director administrativo del Centro Cultural Los Pinos, Homero Fernández Pedroza, dijo sobre el inmueble que no había planos ni facturas que comprueben los gastos que ocuparon o lo que adentro había.
