Y no se muerde la lengua: “Echarle toda la culpa a la mala suerte me parece un poco irrespetuoso.
Rossi augura un final de temporada emocionante: “Tenemos todas las cartas en la mesa para jugárnosla en las próximas tres carreras”.
Ya son 18, lo que significa que ahora el italiano ya depende de sí mismo para ser campeón del mundo: debería quedar, al menos, segundo en las tres carreras que quedan.
“Me deja con mal sabor de boca el haber sido competitivo con el ligamento así como lo tengo (se lesionó el hombro el sábado pasado) pero por culpa del tiempo no haber conseguido la victoria.
Las próximas dos semanas se batirán en duelo en Australia y Malasia, dos de los trazados preferidos del de Tavullia.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2015/10/11/actualidad/1444562964_822033.html
