OAXACA, Oax.(pagina3.mx).- El secreto de la revista Proceso es que sigue siendo fiel a su origen: “La confrontación con los poderes, no solo el presidencial sino los alternos e incluidos aquellos disfrazados”.
Así de claro fue el director del semanario Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, durante su participación en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) 2015 donde reveló que su única arma es la información cimentada en un periodismo cabal, independiente, critico, revelador, de investigación.
En la edición 35 de la FILO cuya temática se centró en “¡Expresiones de la Libertad!”, el escritor Rafael Rodríguez Castañeda acompañado del periodista Jenaro Villamil participaron en la charla “Rumbo a las cuatro décadas de la revista Proceso” donde hicieron varias revelaciones que les valió el reconocimiento de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.
Su presidente Jaime Abello calificó a la revista Proceso como “una de las instituciones mas importantes del mundo y ser un verdadero faro de periodismo independiente, sobe todo, de periodismo investigativo, valiente y bien hecho”.
En la amena charla hubo muchas confesiones por las “provocadoras” preguntas de Jenaro Villamil, dignas de un periodista de Proceso que van desde el golpe presidencial, las amenazas, el zapatismo, la sobrevivencia, el control publicitario, el rezago en la era digital, su relación con Andrés Manuel López Obrador y hasta la partida de don Julio Scherer García.
De entrada el autor de libros como El Policía, El lado oscuro de Enrique Peña Nieto y el Imperio del Chapo, dijo: “Es el cumpleaños mas adelantado que he celebrado en mi vida, falta un año para los 40 años de Proceso, pero ya comenzamos a celebrarlo como los buenos cuarentones lo hacen, están cumpliendo cuarenta años desde que tienen 35”.
“Nació de un grito de rabia contra la pretensión del autoritarismo antidemocrático de silenciar a un grupo de periodistas encabezados por Julio Scherer y decidimos que el silencio no iba a permear en el país de ese entonces ni en el de ahora”.
Entonces, Proceso nace con esa figura marcada a fuego y que no hemos abandonado. La historia de Proceso es la historia de una publicación que podríamos pensar que es un ser humano permanentemente arriba del ring, con frecuencia estamos en el centro del ring intercambiando golpes, con frecuencia vamos adelante tratando de vencer al enemigo y con frecuencia, hay que decirlo, nos tienen contra las cuerdas, pero afortunadamente Proceso en vísperas de sus 40 años se mantiene vigoroso”.
Jenaro Villamil recordó que la historia de Proceso es atípica en los medios de comunicación en México porque nació de un golpe del poder presidencial contra el entonces director del periódico mas importante del país Julio Scherer y desde entonces, la revista mas que tratar de agradar al presidente en turno, ha sido la revista incomoda para los presidentes, los políticos, los gobernadores y los poderes fácticos en general y preguntó:
¿La contraposición del poder presidencial siga siendo la esencia de la revista y por qué?
La respuesta fue clara, el secreto de Proceso es ser fiel a su origen. Proceso nace como un producto de una agresión gubernamental que provino de la mas alta cúspide del poder y del Estado mexicano de aquel entonces, representado por Luis Echeverría que ejerció la mano brutal que le significaba todo ese poder presidencial de aquel entonces, el autoritarismo antidemocrático que él como pocos presidentes priistas ejerció en toda su plenitud para aplastar Excélsior, uno de periódicos mas importantes del mundo.
Y para ello, recurrió a lo que se da con frecuencia que es la traición interna, utilizó los servicios aviesos estilo Judas de Regino Díaz Redondo para golpear el proyecto de Excélsior y acabar de un manotazo de una historia de independencia, de critica, de fuerza e investigativa periodística.
¿Cómo le ha hecho proceso para sobrevivir en un esquema donde los medios dependen de la publicidad gubernamental?
– La palabra clave, es Libertad. Esa pequeña palabra es mágica que se convierte en una palabra verdaderamente estruendosa cuando no es retórica sino cuando se ejerce la libertad.
Recuerdo cuando José López Portillo decidió retirar todo tipo de publicidad del gobierno federal en las paginas de Proceso. Teníamos un precario equilibrio financiero. En los 80 todavía era muy joven la revista, eran los primeros 4 años, sin duda fue un quebranto fuerte porque nuestra economía dependía de esa publicidad gubernamental.
Tuvimos que recortar personal y reducir la paginación, suprimir la agencia de noticias, pero ocurrió que pocas semanas después, de aquel boicot, con esa frase que marcó un hito en la historia de las relaciones entre el gobierno y los medios de comunicación, aquello de no pago para que me paguen, apenas unos meses después, Proceso publicó un reportaje amplio de las casas de José López Portillo en la ciudad de México, en la Colina del Perro.
Ese reportaje y junto con reportajes semejantes como su jefe de seguridad Arturo Durazo, mas la mansión que mantenía su jefe del Distrito Federal, Carlos Hank González, cerca de Nueva York, ocasionó que Proceso multiplicará su venta de ejemplares de una manera geométrica, de tal manera que lo que nosotros creíamos que era el comienzo del declive de Proceso y se comenzó a sustituir la publicidad con la venta del producto.
Entonces, nosotros no queremos hace llegar un informe de gobierno sino reportajes y revelaciones que Proceso este en capacidad de hacer. No recuero cifras, vendía alrededor 30 o 35 mil ejemplares y a partir de esos reportajes sobrepasamos los 100 mil.
Las finanzas mejoraron y el no pago para que me peguen a partir de entonces, virtualmente, nos tiene sin cuidado, puntualizó.
“Yo puedo decir que actualmente, en las relaciones con el gobierno, siguen ejerciendo la política de López Portillo, nada ha pasado en este país que cambien las cosa en lo esencial ni con lo que creyeron en el gran golpe democrático del año 2000 ni el regreso del PRI, siguen ejerciendo la política de no voy a pagar para que me pegues, pero Proceso encontró la fórmula en algo importantísimo, nos convertimos en interlocutores no del gobierno si no ustedes los lectores”.
Jenaro continúa puntilloso ¿Vetar es una práctica priista, empeoró o sigue siendo lo mismo con el PAN o PRD?
– Hablaba yo del año 2000 y algunos optimistas pensaron que iba a ser la primavera mexicana y fue un gobierno desastroso. Cuando Vicente Fox y Marta Sahagún -la pareja presidencial- llegaron. La apertura del gobierno panista entre comillas fue durante los primeros años, hubo mas publicidad hasta que Proceso decidió publicar el reportaje del divorcio religioso de Martha con su anterior marido con el titulo: Hasta que la iglesia nos separe.
Esa portada significó el retiro de la publicidad. El poder no puede obedecer, es su autoritarismo como régimen de control para poder sobrevivir.
Respecto al PRD, dijo, sin duda cuando llegue si es que algún día llega no se comportará de manera distinta.
Para reforzar citó el caso del gobernador con licencia Ángel Aguirre, a quien le tocó dos huracanes, de verdad, que golpearon zonas muy pobres del estado de Guerrero.
“Tenia una pauta de publicidad y recuerdo que se publico en portada una cabeza Llovía y llovía y el gobernador bebía y bebía, estaba en una pachanga. Lo que hizo fue ordenar la suspensión de la publicidad. No hay para dónde voltear”.
Y llegó la “provocadora” pregunta de Jenaro Villamil: ¿Si Obrador gobernará 2018 cómo percibes esa relación con Proceso?
Es una pregunta digna de un reportero de proceso, es provocadora. Tiene la jiribilla típica de Villamil, comentó.
Alguna ocasión surgió en un evento de los 30 años de la revista Proceso en la feria de minería. Estábamos en el estrado Juan Ramón de la Fuente, don Julio Scherer, Denise Dresser, alguien preguntó eso y yo respondí.
Cuando la izquierda, si llegara al poder presidencial, López Obrador sabría de que se trataba proceso. No pasó mucho tiempo, en plena campaña de López Obrador cuando comenzaba el bombardeo contra el, proceso publicó una portada que él consideró y prácticamente me retiró la palabra y que fue definitiva para perder su primer intento por llegar a la presidencia: La estrategia soy yo.
No escuchaba ni a sus consejeros, ni a sus críticos ni a su propio enemigos. Unos meses después, él me dijo en un desayuno muy áspero, esa portada de Proceso significó para mi el ultimo golpe para no haber ganado las elecciones.
Jenaro cuestionó ¿Por qué Proceso decidió convertir el tema de la guerra contra el narcotráfico en uno de los ejes centrales de la denuncia aún a costa de muchas criticas incluso de lectores, que decían era una apología a la violencia?
– Proceso, junto con el ejercicio y critica con el poder, ha tenido una cualidad, haber recogido en su trabajo periodístico con toda crudeza lo que un país está viviendo. Ha reflejado la historia de un país.
Si algún historiador se asoma a los últimos años del siglo XX y principios de siglo XXI tendrá que tener como material de utilidad enorme las páginas de proceso.
Con frecuencia los medios de comunicación, cuando la realidad es cruda, áspera y sangrienta, busca evadirlo, pero Proceso ha sido fiel a tratar de reflejar, con un sin número de errores, el pulso de un país.
Poco antes del comienzo de Felipe Calderón, hable con una persona importante del propio gobierno y me dijo, si Proceso no se baja del tema del narco y de la violencia que viene, Proceso habrá estado atinado.
Yo le creí y la revisa comenzó a canalizar en torno a esto. Sin duda hubo decisiones no solo como persona sino como grupo, lamentamos de agredir inclusive a los lectores con las imágenes que publicamos, pero eran las imágenes, los relatos, los textos que reflejaban con crudeza sin concesiones lo que estaba pasando en el país.
Posiblemente nos hayamos excedido en algunos momentos, pero la exageración dentro de un marco contextual de realidad, no solo es perdonable sino con frecuencia se vale para poner un grito de alerta y no creerle a un gobierno que ocultaba la verdad. Apenas está aflorando, la cantidad de muertos que salen en fosas que se van descubriendo, la cantidad de gente enterrada sin registro, la cantidad de falacias que se cometieron por parte de la fuerzas federales, de ejecuciones sin juicio alguno.
Jenaro tocó fibras sensibles con la partida de don Julio Scherer al preguntar: ¿Podrá sobrevivir Proceso sin Julio Scherer?
– Yo creo que un ser como don Julio es un golpe muy fuerte para su familia, su seres queridos y la institución que condujo 20 años en calidad de líder de permanente presencia, sin duda esa perdida fue fuerte.
Pero una virtud que al principio se consideró un defecto, retirarse operativamente al cumplir 20 años y respetar al grupo de compañeros de la planta laboral de proceso, echarnos adelante, no solo porque estaba él pero si en plena libertad de acción de imaginar sin el peso fuerte de una persona.
Creo que nos enseñó, no solo fue un gran director, fue un gran maestro. Me siento orgullo de convivir con el muchos años. Yo llegue a la jefatura de la redacción de Proceso en 1979 y ejercí ese cargo hasta 20 años después hasta que fui nombrado director.
Convivir con él en el aprendizaje y el convivió conmigo en la enseñanza en la técnica periodística, de investigación y editorial pero sobre todo la enseñanza humana y de la independencia.
Sin duda, él encontró algo en mi que fue una semilla que él supo trabajar, regar y le dio lo necesario para florecer.
Hacer una revista de un valor periodístico tal que hiciera de su lectura algo imprescindible. Sus dos lemas son enseñanza de don Julio, ejercer en un periodismo sin concesiones para convertir en proceso en una lectura imprescindible.
A casi 40 años, el mayor reto es no ceder en ninguno de nuestros conceptos. Esto no lleva a reflexionar, el mayor reto que tiene Proceso es hacer la revista de la siguiente semana. Hoy sale y para mañana lunes ya es historia. Por desgracia no solo es ese reto, el mundo ha cambiado mucho, México ha cambiado a pesar de sí mismo, las nuevas tecnologías son un desafío al cual proceso se tiene que enfrentar.
Ahora, una de las metas es que Proceso se adapte a los nuevos tiempos sin perder un ápice de su esencia. Si nos vamos a convertir al Proceso del siglo XXI y adaptado a las nuevas tecnologías, seguir conservando ese espíritu que nos vio nacer, sin duda Proceso sobrevivirá y seguirá siendo materia que, para desgracia de los gobernantes, tenga un publico que nos este esperando cada semana.
El público también preguntó sobre el hostigamiento y amenazas a Proceso.
Reconoció que efectivamente Proceso dejo de publicar un reportaje ante la amenaza de la eventual de la desaparición de Proceso. No estuve solo, don Julio y Vicente Leñero decidimos que el reportaje por sí mismo valía menos de lo que valía Proceso.
Era un reportaje de un incidente menor de unas sobrinas de Manuel Bartlet que habían sido secuestradas por religiosos ultras de Venezuela, le hubiera hecho daño a Manuel y a su familia si se hubiera publicada. Y se aceptó esa presión.
Fuera de eso, no hay nada que no se haya publicado y sigue habiendo amenazas que se pueden considerar normales.
Lo que preocupa mas a Proceso es el riesgo en el que viven muchos de sus reporteros, fotógrafos, corresponsables y enviados a los estados. Hemos tenido incidentes y por desgracia uno trágico (el asesinato de Regina Martínez, la corresponsal en Veracruz) como repercusión del trabajo de nuestros compañeros, y es algo que Proceso tiene como norma intentar que los trabajadores de la información realice su labor en la mayor certeza de seguridad posible.
Pero por desgracia en este país no sabemos con mas de 100 periodistas muertos, el periodismo se ha vuelto un ejercicio de alto riesgo, pero Proceso lo asume con cierta naturalidad, tratamos de no rasgarnos las vestiduras, tratamos de no dramatizar demasiado y saber que todos los que trabajamos en Proceso, sabemos que es una posibilidad, remota pero posibilidad de que quizá no regrese. Los que somos periodistas asumirnos el riesgo.
En cuanto al caso de Carmen Aristegui reconoció que hizo un trabajo espléndido con su equipo con el reportaje de la Casa Blanca.
Ella ya tenia la prohibición en radio de difundir a través de MVS el material y solo tenia su portal de noticias. Decidió convocar a medios afines para hacer el mayor ruido posible. Al conocer el reportaje, Carmen fue muy generosa al darnos a conocer los puntos finos de su investigación para que no tuviésemos la menor duda de que era material valioso.
Nos fuimos junto con ella, sabíamos que iba a haber consecuencias. Proceso tiene una ventaja en esos momentos, finalmente Carmen trabajaba en un medio concesionado y manejado por una empresa que como todas obedece a sus rentabilidades propias, en el caso de ella, sabemos de las lamentables consecuencias y en el caso de Proceso no las hubo, lo que si lo hubo es un enorme solidaridad con ella y su juicio.
El presidente de la fundación García Márquez, Jaime Abello reconoció que Proceso ya tienen ganado muchísimo, pero la capacidad de potenciarlo, de sostenerlo, depende que hagan una apuesta de relacionamiento nuevo con el publico hacia lo digital.
Rodríguez Castañeda reconoció que “Proceso está llegando según juicios críticos, quizá un poco tarde al mundo digital, nos entusiasma tanto hacer lo que hacemos en papel que en lugar de renunciar al papel cada día hacemos cosa de papel cuando tendríamos que estar apostando por otro lado.
No solo hacemos la revista, hacemos especiales, creamos hace un par de años una editorial que crea libros de papel. Perece una contradicción, pero hace unos meses emprendimos un plan de desarrollo digital.
Con una dosis de elementos en contra que son nuestra vocación de papel. Yo les digo a mis compañeros que esta vocación que es mía, no quisiera que nosotros los de esa generación fuéramos los enterradores de Proceso. Todavía no estamos en edad de marchitarnos.
Por eso hacemos inversión humana, técnica por acompasar el trabajo al desarrollo digital. Definitivamente es el reto del siglo XXI y Proceso no debe quedarse atrás. El papel nos gana pero pronto portal noticioso que tiene cantidad de visitas, debe consolidarse.
Un compañero me comentó que no estamos atrasados, estamos en la era de las cavernas, y yo les digo por lo pronto inventemos el fuego. Y proceso creo que tiene la capacidad necesaria para salir adelante.
Entonces, pese a la amenaza omnipresente y el enojo de los poderes públicos, tenemos que estar en eso. El plan de desarrollo digital nos llevará al éxito.
La pregunta de la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y del subcomandante Marcos comentó:
Lo de marcos es muy interesante. Fue momento histórico del país, pero particularmente para los medios de comunicación que con el levantamiento de Marcos, por lo menos degustaron de la libertad.
De pronto muchos medios encontraron que teníamos una guerrita en casa, ya no tenían que irse al Medio Oriente o a África, sino aquí de pronto teníamos un levantamiento zapatista.
Creo que fue el momento en que Proceso comenzó a enfrentar una verdadera competencia. Antes de esa fecha, enero de 1994, Proceso prácticamente estaba solo como una revista que solo ella abordaba ciertos temas, que se confrontaba con el poder, que vivía en riesgo. De pronto a la prensa le tomó el gusto por la libertad y el periodismo independiente.
Muchos medios incursionaron en dejarse seducir por el subcomandante marcos y los zapatistas que tiene una buena capacidad histriónica fue un bocado muy apetecible para la prensa.
Recodó que Julio Scherer hizo una celebre entrevista con el subcomandante Marcos en donde hasta televisa se dejo encantar por Marcos. Ese hito fue importante para Proceso y muchos medios.
Para Marcos era tan importante Proceso que de pronto alguien le reclamo que no se haya producido en viernes sino el sábado y ya no salió en portada. La edición de Marcos en la portada con una cabeza que decía: Podrán cuestionar las formas pero no las causas.
Fue la revista de mayor circulación en la historia de Proceso con un tiro de 360 mil ejemplares. Marcos estuvo agradecido y nosotros también, finalizó entre risas y aplausos.
