Pedro Matías
OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- El sacerdote Apolonio Merino Hernández declaró que solicitará una audiencia con el Papa Francisco durante el viaje que realizará a México para denunciar la “violencia institucional, amenazas, hostigamiento y daño moral” que le han ocasionado dentro de la arquidiócesis de Antequera-Oaxaca por denunciar casos de pederastia.
Y acusó directamente al arzobispo de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello, quien lo separó de sus funciones sacerdotales del pasado 7 de agosto, al tiempo que fue amenazado que si hacia algún escándalo público ventilarían que violó el celibato al formar su propia familia y de prefabricarle un delito por el supuesto abuso sexual a una mujer.
De igual forma, dijo, suspendió de sus servicios al diácono Ángel Noguera Nieto, quien conoció directamente del caso de pederastia cometido por del sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, quien presuntamente abusó sexualmente de 45 niños indígenas de las parroquias de San Pablo Huitzo, Santiago Camotlán y Villa Alta.
El presbítero Merino Hernández se preguntó “por qué el señor José Luis Chávez Botello no se ha desprendido de la protección que le ha brindado a Gerardo Silvestre hoy encarcelado en Tlaxiaco y mucho menos se ha dictado la sentencia correspondiente, en cambio a mí se me sentencia con un decreto de suspensión definitiva en mis funciones sacerdotales y se me prefabrican delitos que en mi conciencia yo nunca he cometido”.
Y todavía fue mas allá al responsabilizar al Arzobispo de cualquier de cualquier atentado a él y a su familia porque ha recibido una serie de amenazas donde le manifiestan que “te van a dar por donde más te duele”.
[pull_quote_center]El cura Gerardo Silvestre Hernández fue acusado por la presunta violación de 45 niños indígenas de las parroquias de Camotlán, Villa Alta y Huitzo, según consta en el expediente penal 140/2013 y que motivó que el juzgado séptimo de los penal librara la orden de aprehensión, la cual fue ejecutada en noviembre de 2013.[/pull_quote_center]
Merino Hernández relató que “siendo yo párroco de Santiago Zoochila, Villa Alta, circunstancialmente me tocó recibir y oír a algunos menores que fueron ultrajados sexualmente por Gerardo Silvestre. Una vez escuchada su queja les dije que si tenían elementos probatorios contundentes acudieran a las instancias correspondientes, señalando como primera, al Arzobispo y , en segunda, a la Procuraduría General de Justicia.
“Ellos (menores) en compañía de su familia acudieron una y otra vez con el señor obispo, quien hizo caso omiso y al no ser atendidos pidieron auxilio a otros sacerdotes y denunciaron el caso”, añadió.
Este caso, abundó, fue conocido no solo por mí sino por todos los sacerdotes que conformábamos el decanato Sierra Norte entre ellos el diácono Ángel Noguera Nieto, quien también fue suspendido, marginado, ignorado y ahora enfermo y sin ningún apoyo de la iglesia a la que entregó su vida.
Por ello, exigió al Arzobispo una “aclaración pronta y expedita”, así como justicia y reparación del daño a las víctimas”, de lo contrario, “solicitaré audiencia su santidad el Papa Francisco en su próxima visita a México” para exponer su caso.
El ex párroco de Santa María Ozolotepec Silvestre Hernández fue aprehendido el 29 de noviembre de 2013 en Tlaxiaco en cumplimiento a una orden de aprehensión librada por el Juzgado VII de lo Penal, según consta en el expediente penal 140/2013 por el delito de corrupción de personas menores de 18 años.
Posteriormente, el Juzgado Séptimo de lo Penal dictó el auto de formal prisión a Silvestre Hernández, también ex párroco en San Pablo Huitzo, Santiago Camotlán y Villa Alta, sin embargo, es la fecha que el Poder Judicial no le ha dictado sentencia.
[pull_quote_center]Fue en el 2006 cuando Silvestre Hernández fue señalado de un primer caso por violencia sexual contra un niño; luego fue removido a Camotlán, donde se presume hay cerca de 45 niños víctimas y las agresiones se repitieron Villa Alta, así como en San Juan y Santa María Ozolotepec[/pull_quote_center]
