En la ciudad de Qom, famosa por sus escuelas religiosas y su ambiente conservador, a 150 kilómetros de la capital iraní, no es raro que la gente justifique todo con las declaraciones del ayatolá Jamenei, el líder supremo de Irán.
Hadi Jamshidi, un empresario de Qom, se queja de que «el sistema bancario no facilita préstamos a los emprendedores”.
Por ello, confía en una alta tasa de participación de los sectores sociales más progresistas a favor de los candidatos que defienden las posturas de su Ejecutivo.
«Lo que más urge es generar empleo para los jóvenes si no el país sufrirá las consecuencias», opina Mina Bakhshi, una joven experta en nutrición.
La votación marcará el equilibrio de fuerzas en el Parlamento entre posturas reformistas, que abogan por una mayor apertura del país, y las líneas conservadoras, que pugnan por defender la esencia de la revolución iraní.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/24/actualidad/1456312225_115355.html
