Pero esos datos revelan que el saldo vivo de crédito al consumo sí ha dejado de bajar.
El crédito total a las familias retrocede, por el peso de la deuda hipotecaria.
El volumen de crédito empieza a crecer cuando el importe de los nuevos créditos que se formalizan supera el valor de la deuda que se amortiza.
En las empresas no financieras, la deuda roza los 912.000 millones, un 3% menos que un año atrás.
Es el primer crecimiento de este tipo de crédito, que incluye básicamente la financiación para operaciones de consumo de los hogares, desde principios de 2009.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/03/01/actualidad/1456845868_512513.html
