Avanzan con algunos tropiezos derivados del desconocimiento de una zona hostil y abandonada por sus dueños y por el Estado.
Ansían volver a su rutina y que aparezcan, vivos o muertos, las 17 personas que salieron a trabajar el viernes y no han regresado.
Las panaderías no han elaborado sus panes en dos días y entre la gente comienza a notarse un cierto desespero.
El martes un equipo del diario local Correo del Caroní había encontrado en ese camino conchas de proyectiles.
Los familiares también creen que la suerte de sus parientes está atada al reciente anuncio del gobierno de entregar a empresas transnacionales concesiones mineras.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/10/america/1457625036_242191.html
