Esta comisión, independientemente de quién la ha presidido en sus distintas etapas, ha tenido un papel muy importante –y debe seguirlo desempeñando– en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en México.
La pregunta que surge es qué consecuencias tiene una acusación como la que hoy recae sobre su presidente en la marcha de este órgano legislativo.
Lo anterior podría ser entendido simplemente como un caso más entre las acusaciones de corrupción sobre algunos políticos mexicanos –a las que desafortunadamente desde hace muchos años nos hemos venido acostumbrando–; sin embargo, en este caso tiene un componente adicional, que, en mi opinión, es muy delicado, pues Quezada preside actualmente la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados.
Lo que quiero decir es que Quezada no es culpable sólo porque el Miami Herald y otros medios lo señalen, eso toca abordarlo a las autoridades correspondientes, y tiene todo el derecho de defenderse y ofrecer las explicaciones que considere necesarias.
Al día siguiente, este tema ya estaba en las primeras planas de algunos diarios mexicanos, en los que además, se documentan los negocios realizados previamente por Quezada y algunos de sus familiares, mediante el otorgamiento de créditos a los maestros miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/19/opinion/a03a1cie
