Las organizaciones continuarán exigiendo que la puerta abierta para las pruebas obtenidas bajo tortura se cierre definitivamente.
Las organizaciones temen que esta gradación jurídica, una especia de tortura de menor intensidad, pueda servir para burlar el espíritu de la ley.
México lleva más de un año fraguando un nuevo aparataje legal para prevenir y castigar la tortura.
Por ejemplo, se corrige el problema de la legislación actual de restringir la tipificación de la tortura a sólo ciertos “fines”.
Para eso es preferible quedarse con la ley anterior, que no tiene ningún matiz”, señala Perseo Quiroz Rendón, director ejecutivo de Amnistía Internacional México.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/07/mexico/1462587166_450209.html
