Un Papa que duda, improvisa y adquiere compromisos en público es, sin lugar a dudas, un Papa distinto.
En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no.
Ha explicado que en cierta ocasión ya habló con “una sabio profesor” que había estudiado la función de las mujeres diáconos en los primeros siglos de la Iglesia, pero que la cuestión no estaba clara.
Y otra ha insistido: “¿Por qué no constituye una comisión oficial que estudie esa posibilidad?”.
Al igual que los sacerdotes, el diácono puede vestir sotana o el llamado “clériman”, una camisa por lo general oscura con alzacuellos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/12/actualidad/1463061839_041604.html
