López, del registro civil de Xilitla, dice que las recomendaciones no solo se hacen para prevenir la discriminación.
Por eso recomendamos a los padres darles nombres que se relacionen más con la región, su cultura y su historia familiar”.
“También queremos evitar que los nombres sean muy complicados de pronunciar y que los padres sepan bien sus significados”.
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“No creo que valga la pena, yo puedo decir que a mí realmente no me ha afectado mucho llamarme Brayahan, incluso con la forma en la que se deletrea mi nombre”, dice Paredes.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/09/02/mexico/1472775480_223024.html
