La invitación del Presidente de México al candidato presidencial estadunidense Donald Trump no fue error ni descuido.
Porfirio Díaz, quien nunca llegó a estos extremos, se revolvería en su tumba en París si pudiera ver adónde hemos llegado un siglo después de su partida de este mundo.
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Donald Trump vino a México para mostrar a sus partidarios –que no son pocos, si ha logrado ser el candidato del Partido Republicano– desde la mismísima tierra de Mexico y en diálogo cara a cara con el Presidente de esta nación, la solidez y la fuerza de sus opiniones y de su política de desprecio hacia México y hacia todo lo mexicano.
Es una iniciativa coherente de la política cada vez más acentuada de los gobiernos de México desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN): abrir las puertas a las finanzas y a los aparatos militares y policiales en una alianza militar, financiera y comercial donde rigen, como es ley en las alianzas desiguales, la razón y la ley del más fuerte.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/09/09/donald-trump-un-candidato-nazi-en-la-frontera-adolfo-gilly
