Diana Manzo
Oaxaca, Oax.- Este 27 de abril se cumplen 16 años del asesinato de la defensora, poeta y mujer Ñuu Savi, Bety Cariño, y no solo hay impunidad por su crimen, también su territorio está amenazado por proyectos extractivitas.
Ella y Jyri Jaakkola, también defensor de los derechos humanos fueron emboscados cuando se dirigían a San Juan Copala , en la región triqui de Oaxaca, para brindar ayuda humanitaria.
Y para no olvidarla, mujeres triquis exigieron una vez más justicia, pues aseguran la herida de su crimen sigue vigente como hace 16 años.
Vestidas con sus huipiles rojos y frente al palacio de Gobierno de Oaxaca, las mujeres triquis la recordaron como una mujer luminosa y auténtica a quien le arrebataron la vida, y desde entonces la zona triqui vive múltiples homicidios, violencia y desplazamiento forzado.
“Hoy, su memoria también nos recuerda la lucha que defendían.
La tierra de Bety, en la Mixteca, continúa bajo amenaza por proyectos extractivos, particularmente la minería, que avanza sobre territorios indígenas sin el consentimiento de los pueblos. Bajo discursos de “desarrollo” o “transición energética”, se siguen imponiendo concesiones que vulneran la libre determinación y rompen el tejido comunitario”, dijeron las amigas de Bety.
Pero, además, señalaron que no solo hay violencia, también hay omisión de las autoridades locales y federales, quienes han permitido que los territorios se concesionen para extranjeros, acabando con los recursos naturales.
Demandaron también, la cancelación de concesiones mineras en sus territorios y fin a la impunidad que cobija a los responsables materiales e intelectuales.
Las mujeres tomaron el micrófono para exigir un reconocimiento y
protección real para las madres buscadoras, y un alto a la guerra contra los pueblos zapatistas y los pueblos del mundo.
“A 16 años, no hay silencio posible.
La memoria camina. La dignidad persiste. La lucha continúa. Porque mientras haya injusticia,
sus nombres, Bety y Jyri seguirán siendo semilla”, concluyeron.
