Hace casi cuatro décadas, en plena Guerra Fría, hubo un encuentro informal que acabó de forma dramática.
La reunión que el jefe de la Iglesia católica y el de la Iglesia ortodoxa rusa celebran este viernes en la atea Cuba es el primer encuentro oficial entre los líderes de ambas instituciones.
Solo 23 días después de aquella reunión, moría súbitamente Juan Pablo I «tras una jornada normal de trabajo».
A Nikodim, que era metropolita de Leningrado y Novgorod, «su Iglesia le había encargado fomentar el diálogo ecuménico con la Iglesia católica y con las demás confesiones cristianas.
Saltándose todas las teorías acerca de las diferencias entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, el Papa le dio inmediatamente la bendición y los primeros auxilios», detallaba la crónica.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/12/actualidad/1455275193_098423.html
