“Aquí solo quedan los pobres, aquellos que no tienen adónde ir, aquellos a los que no les queda nada”, remacha.
Su mejor amigo es Samer, de 12 años y cuyo padre desapareció en las cárceles del régimen hace cuatro años.
Mustafá, de 28 años, ha pasado los últimos tres años con el bisturí en la mano.
Su marido murió hace tres años y medio en un bombardeo.
Hace cuatro meses que envió a sus hijos y mujer a Turquía.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/07/actualidad/1475840309_459350.html
