Pero la imagen que quedará del primer día patrio de Argentina con Macri en el poder es especialmente perjudicial para el presidente.
Lejos de celebrar un 25 de mayo, día en el que Argentina dio en 1810 su primer paso hacia la independencia de España, con fervor popular, Macri lo hace rodeado de seguridad.
La gendarmería evita el ingreso de manifestantes a la Plaza de Mayo durante el tedeum en Buenos Aires.
El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, lanzó delante de Macri algunos mensajes velados aunque no hubo ninguna crítica directa.
Cuando salió de la catedral, Macri se acercó a saludar al pequeño grupo de fieles que habían conseguido atravesar el cerco a la plaza.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/25/argentina/1464185745_974693.html
