En Moscú, la impronta la marcó el presidente Vladímir Putin y su afán de superar el desequilibrio entre Rusia y Occidente, consolidado tras la Guerra Fría.
Junto al mausoleo de Lenin, el fundador del Estado soviético, Putin presidió el desfile acompañado del presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev.
El desfile fue parcialmente retransmitido por la televisión rusa y veteranos de la guerra de Siria participaron en los festejos en la capital chechena.
Aviones rusos empleados en Siria sobrevolaron el cielo de los Urales, en la ciudad de Yekaterinburg, por ejemplo.
A la ceremonia asistían veteranos de la guerra en el Este, que Kiev denomina oficialmente “operación antiterrorista”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/09/actualidad/1462810808_234490.html
