La operación Taula, en la que se ha desarticulado una presunta trama de corrupción vinculada al PP valenciano, estaba lista a mediados de otoño.
La detención en mayo de otro destacado miembro del PP valenciano, el entonces delegado del Gobierno Serafín Castellano, también se produjo tras unos comicios.
Un descontento que demuestra, según las mismas fuentes, la independencia con la que trabaja la Fiscalía Especial contra la Corrupción.
La demora ha generado malestar en la fiscalía de Valencia.
La petición de una batería de actuaciones, de entrada y registro y detención, pasó meses en suspenso aunque era el paso natural a dar, aseguran fuentes del caso.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/02/13/actualidad/1455392804_398537.html
