En esas crónicas, Poniatowska ejerció con agudeza, con rigor profesional, con espíritu crítico y sensibilidad, eso que ahora se ha dado en llamar pomposamente “periodismo narrativo”.
Elena Poniatowska estaba en su casa de Chimalistac, al sur de la Ciudad de México, la mañana del 19 de septiembre de 1985.
Algunas de las contraportadas de La Jornada con las crónicas de la periodista y escritora.
Nada, nadie es al terremoto de 1985, lo que La noche de Tlatelolco es al movimiento estudiantil de 1968.
Las voces del temblor, publicado por Ediciones Era en septiembre de 1988.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/09/18/elena-poniatowska-y-las-voces-del-temblor-8279.html
