La dieta de los potitos lleva otro peligro añadido: no masticar es perjudicial para la digestión.
«Para las personas vulnerables y desesperadas por perder peso, estas dietas tienen un gran impacto.
Los medios de comunicación tienen el deber de protegerlas y están fallando en esta tarea», concluye el nutricionista Anthony Warner.
El efecto rebote es una consecuencia que se subraya cada vez que se disecciona uno de estos métodos de adelgazamiento.
Es importante recordar que no son solo peligrosos para la salud, es que ni siquiera cumplen su objetivo: adelgazar y mantener el peso.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/29/buenavida/1472483999_770753.html
