Las historias de quien llena los estadios vacíosYa sucedió en Atenas en 2004, en Pekín en 2008 y en Londres en 2012: los estadios solo se llenan cuando Usain Bolt o Michael Phelps compiten en una final cuando la selección local se juega un oro.
En Río de Janeiro, las gradas vacías han sido una tónica en los Juegos, principalmente en deportes con menos tradición en Brasil, como la esgrima, pero también en pruebas de atletismo y de natación.
A sabiendas de que habría competiciones desiertas, el comité organizador de Río 2016 realizó un estudio previo sobre las sesiones que tendrían menos demanda y repartió gratuitamente 285.000 entradas a varios proyectos sociales (apenas un 4,75% del total de seis millones).
Continuó habiendo localidades vacías –las más baratas estos últimos días no bajaron de 100 euros– pero, de vez en cuando, acudió a los estadios otro perfil de público, el de ojos brillantes y piel oscura, que, sin un real en el bolsillo, solo aspiraba a ver los Juegos en una televisión destartalada.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/21/fotorrelato/1471798015_059562.html
