Penélope, en la habitación que comparte con su madre, que tiene problemas con el alcohol.
Se levanta a las cuatro y media de la madrugada para ir al gimnasio, después va a trabajar a una fábrica todo el día y por la tarde camina 30 minutos para entrenar a fútbol en la favela Vista Alegre.
Ella vive en Jardim América, una favela sin pacificar.
Algunas asociaciones y ONG se han dado cuenta del potencial de esas ilusiones y lo están utilizando como una herramienta de integración social en comunidades donde los más pequeños se encuentran en peligro de exclusión social.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/07/album/1465300084_832152.html
