Probablemente, si tras la comilona te da un ataque de apendicitis, te podrán estirpar el apéndice allí mismo.
Posiblemente una de las experiencias gastronómicas más escalofriantes sea la de comer sobre la mesa de operaciones de un quirófano.
No hay problema, en Tokyo tienen la solución, ¿por qué no cenar en una prisión médica?.
Quizás aún os debatís entre comer en una cárcel o en un quirófano.
Lo tienen muy bien montado, pero la gastronomía, sinceramente, no es su fuerte.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/29/album/1475165442_139580.html
