Pero los expertos apuntan que, con contadas excepciones, los referendos tienen consecuencias inesperadas aunque se planten con las mejores intenciones.
“El voto holandés, como el británico, supone grandes riesgos para la UE y puede provocar que la vecindad por el Este sea aún menos estable”, cierra Korteweg.
Esas dos votaciones podrían ser la respuesta natural al creciente aislamiento de las élites políticas con el electorado europeo.
El auge de los populismos en Grecia y en Alemania, y desde luego en Holanda —con la extrema derecha arriba en las encuestas— evidencia ese cambio de retórica.
A la corta, en Bruselas preocupa especialmente el contagio sobre Reino Unido; pero a la larga una negativa holandesa tendría poderosos efectos secundarios.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/06/actualidad/1459962656_380678.html
