Como resultado de esa intensa presión, el 4 de octubre la Procuraduría General de la República (PGR) anunció que atraería la investigación del caso.
La responsabilidad intelectual de todo ello recaía, según Murillo Karam, en Abarca y Pineda, quienes ya habían sido capturados en Iztapalapa, en una acción que –como todas en este caso– generó suspicacias de la sociedad.
Al día siguiente el presidente Enrique Peña Nieto se pronunció por primera vez sobre los incidentes de Iguala, señalando que la responsabilidad de esclarecer los crímenes correspondía al gobierno estatal, encabezado entonces por Ángel Aguirre Rivero.
H oy se cumple un año de los ataques perpetrados en Iguala en contra de estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, con saldo de tres muertos, decenas de heridos de distinta gravedad y 43 desaparecidos, además de otros tres asesinados ajenos a ese plantel.
Pero la reacción social a tales hechos ha sido también un punto de inflexión en la historia de las movilizaciones populares recientes y en el curso de estos 12 meses se ha derrumbado la imagen interna y externa del régimen.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/09/26/editorial-iguala-a-un-ano-ni-verdad-ni-justicia-417.html
