Neta, una mujer israelí, cree incluso que este modesto plato podría tener un papel en el conflicto entre palestinos e israelíes.
Su escuela forma parte del movimiento global Slow Food, fundado en Italia para promover la cocina local.
Naplusa, Territorios Palestinos.
«Detrás de la cocina hay política y resistencia», asegura en su pequeño local de Naplusa, que ha llamado Bait al Karama (Casa de la Dignidad, en árabe).
En el centro histórico de Naplusa, donde vivió los días más duros de la intifada, Fatima Kadumy cocina calabacines rellenos y humus para apoyar la causa palestina.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/09/23/la-cocina-una-forma-de-resistencia-para-los-palestinos-774.html
