Entre pieza y pieza, explica la pasión que siente por ellas y descubre las historias detrás de las personas que las compusieron.
Esta es la playlist de Spotify creada por Rhodes como banda sonora de su propio libro.
Cuando se despoja de la ira que sostiene su escudo hecho de cinismo, James Rhodes es un gran concertista de piano, convulso y didáctico.
“Es un hecho irrefutable que la música me ha salvado la vida de una forma muy literal.
Entre las numerosas secuelas que afronta James Rhodes se encuentra el trastorno disociativo de la personalidad y muy exigentes trastornos obsesivos compulsivos.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/07/01/articulo/1467357600_851994.html
