Según Juan Carrillo, lo que hoy nos conecta con la obra de Cervantes, “es lo incendiario de su esencia”.
Durante 16 años el ejército romano ha tenido sitiada la ciudad de Numancia.
Sin una gota de sangre, la tierra, el agua y el lodo, fueron el punto de partida de la propuesta estética para la escenografía y el vestuario, apuntó Carrillo.
Este texto “antecede a la tragedia social y propone personajes que forman parte de un colectivo.
“La tierra, el lodo, como elemento orgánico, sirve lo mismo para delimitar espacios que para generar la metáfora de la muerte, la sangre, el desmoronamiento”.
Fuente original: Llega ‘Numancia’, de Cervantes, al teatro Julio Castillo – La Jornada
