Pese a todo, el lunes pasado las máquinas entraron apoyadas por más de 300 policías federales para allanar el terreno.
Sobre las montañas a las que los peregrinos indígenas conocen como Santuario del agua van a construir una autopista privada.
Ese es el recorrido sagrado en el que la devoción prehispánica de los pueblos indígenas a la montaña se une con la religión católica.
En julio del año pasado se decretó la expropiación de 38 hectáreas del pueblo de Xochicuautla para tal fin.
La capilla del Santuario es por el momento la única edificación que se han comprometido a resguardar.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/13/mexico/1460521137_878393.html
