De hecho, de arranque, Garbiñe Muguruza se lo quebró dos veces y emprendió la ruta hacia la final.
Pese a que aún queda el poso de la final de Wimbledon en 2015, Muguruza prefiere remitirse al precedente entre ambas en París.
«Me suelo acordar de la final de Wimbledon, pero seguro que ella también se acuerda del de París [entonces, doble 6-2].
Y ahí, bajo esa circunstancia, Muguruza dominó en la pista Suzanne Lenglen (la segunda en orden de importancia en Roland Garros).
Muguruza la sometió de principio a fin, con una exhibición de golpes durísimos y profundos que atropellaban a la oceánica.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/02/actualidad/1464860697_157559.html
