A lo largo de las rutas por las que transitan estos migrantes, el Episcopado mexicano mantiene cerca de 70 albergues.
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La mayoría brinda asistencia básica (comida y techo por una noche), pero unos cuantos refugios gestionados por religiosos se han atrevido a ir más allá de lo asistencial y se arriesgan a proteger y defender a estos viajeros de los ataques del crimen organizado y los cuerpos de seguridad que se coluden con ellos.
Desde La Casa del Migrante de Saltillo, donde recalan cada semana centenares de viajeros exhaustos, con frecuencia despojados por experiencias de extorsión, el director del albergue, Pedro Pantoja, expresa su esperanza de que al papa Francisco “le alcance la mirada para poder ver, más allá de los flujos de los perseguidos del Medio Oriente y África que inundan Europa, la gravedad de la crisis migratoria de quienes atraviesan México desde Centroamérica”.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/02/16/201cojala-le-alcance-la-mirada201d-para-la-tragedia-de-los-migrantes-8208.html
