¿Por qué me gustaba salir, salir tanto?
No solo a salir, sino a pensar en salir, a hablar de salir, a recuperarme de después de salir, como un ingeniero del ocio nocturno.
Pero todo esto da igual: salir es para ciudadanos de bravura.
Bueno, pues porque cada noche podía pasar algo que te cambiara la vida para siempre (para bien o para mal, claro).
Yo he salido por ahí con la salvaje brutalidad de los piratas, con la minuciosidad del relojero, con la tenacidad del travesti.
Fuente original: ¿Por qué dejamos de salir de fiesta más allá de los treinta? | Tentaciones | EL PAÍS
