Y, aunque quedemos fatal, siempre hay tiempo de abandonar el grupo si ha llevado nuestra paciencia al límite.
En el otro extremo, una escasa participación puede ser interpretada como indiferencia.
Sin embargo, la falta de dirección inicial es propia de todos los grupos, que poco a poco se van autorregulando.
De entrada, y como tantos otros grupos de mensajería del móvil, nace con el lastre de carecer de un propósito concreto.
El corrillo de la puerta del coleDesde el sindicato independiente de la enseñanza pública ANPE cuestionan seriamente el papel de estos grupos de padres.
Fuente original: Por qué los grupos de WhatsApp del ‘cole’ son una pésima idea | BuenaVida | EL PAÍS
