Pero en 1963 el Vaticano autorizó explícitamente la cremación, siempre que no implicara la negación de la fe en la resurrección.
Las instrucciones fueron divulgadas días antes del 2 de noviembre, Día de Muertos, cuando los fieles recuerdan a sus difuntos y oran por ellos.
El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe que incluye las instrucciones para disponer de los restos de los difuntos fue aprobado por el papa Francisco el 18 de marzo.
Durante la mayor parte de su historia bimilenaria, la Iglesia católica sólo permitió el entierro con el argumento de que expresaba mejor la esperanza en la resurrección.
Las cenizas de los católicos que desean ser cremados no pueden ser esparcidas, divididas ni conservadas en la casa, sino que deben ser guardadas en un lugar aprobado por la Iglesia y consagrado, de acuerdo con las nuevas normas emitidas ayer por el Vaticano.
Fuente original: Prohíbe el Vaticano que sean esparcidas cenizas de difuntos – La Jornada
